
La primera orden del día como rinoceronte es la de cargar. Ojalá tengas algo hacia lo
cual cargar. Tienes que tener algunas metas que le den un objetivo a tu vida como
rinoceronte. Si te has estado levantando todas las mañanas para trabajar todo el día,
para apenas poder comprar matas de yuca para comer y pagar un alquiler, entonces ya
es tiempo de que te enfurezcas. Ya es tiempo para decir: “ya he tenido suficiente de
esto de ser una vaca perezosa pastando todo el día y día tras día. ¡ Ya estoy harto de
no hacer nada, de no ver nada, de no conseguir nada! ¡ Hoy me estoy despertando
como un rinoceronte! Voy a sacrificar la seguridad y complacencia de este pastaje y
voy a vivir una vida de rinoceronte, excitante y llena de aventura en la selva. Voy a
convertirme en un rinoceronte rico”.
¡Enfurécete! ¡Quién le va a discutir a un irrisible, enfurecido y disgustado rinoceronte de
tres toneladas de peso! Así conseguirás lo que quieras. Sencillamente atacando.
Juraste jamás regresar a aquel pastaje. Olvídate de tus perezosas amigotas las vacas.
Sal y hazte amigo de rinocerontes. ¡A la carga!
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